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miércoles, 8 de febrero de 2017

EL SIGLO DE ORO EN LA PINTURA

El siglo XVII... Quizás lo único bueno que tuvo este siglo para los españoles fue la gran riqueza cultural que se vivió, y entre ello a nivel de pintura, por eso quería hacer una revisión de los mejores pintores de la época e intentar analizar como influyeron los unos en los otros.

Las Meninas de Velázquez

El primero de los grandes pintores del siglo de Oro español será “El Greco” (Doménicos Theotocópoulos) que nace en la isla de Creta y en su juventud viaja a Venecia (de quien dependía en ese momento la isla griega) donde conoció la obra de Tiziano y Tintoretto, artistas que, junto con Miguel Ángel, fueron los que más influyeron en su pintura que sentará las bases del naturalismo y el realismo, desde los 29 vivirá en Toledo.

Ribera, el siguiente gran artista toma la base que había creado “El Greco” y consigue que el naturalismo cobre fuerza en España (luego evolucionará al tenebrismo de Carvaggio). Pese a que este autor realizó toda su obra en Nápoles la mayoría viajaba a España consiguiendo influir en técnica y modelos iconográficos a Velázquez y Murillo.

 Al igual que Rivera, Zurbarán también se orientará hacia el tenebrismo de Carvaggio aunque poco a poco su estilo evolucionará hacia el de los maestros italianos. Sin embargo, el gran mérito de este autor fue la innovación en el juego de luces que supusieron sus cuadros. Se convirtió en el principal abastecedor de cuadros en Andalucía hasta que en 1640, Murillo ocupará su lugar. Su contemporáneo, Velázquez pese a seguir en un inicio una línea similar a la de su amigo Zurbarán, influenciado también por Carvaggio y sus seguidores (Ribera entre otros) tomó una línea distinta acercándose al naturalismo de “El Greco” y Ribera convirtiéndose en el pintor de Cámara del rey Felipe IV (el cargo más importante entre los pintores de la Corte) dedicándose desde ese momento, sobre todo a realizar los encargos de la Corona.

El último pintor destacado del Siglo de Oro, Murillo, desarrolla en sus inicios un naturalismo tardío muy inspirado en Ribera y probablemente también en “El Greco”. Además, como pintor andaluz es posible que recibiera ideas de Zurbarán (también de esa tierra y que abasteció a gran cantidad de conventos del Sur de España). Sin embargo, evolucionó hacia fórmulas propias del barroco pleno con una sensibilidad que a veces anticipaba el Rococó realizando una pintura sentimental, agradable y melosa.

lunes, 30 de enero de 2017

FRANCISCO DE GOYA Y SU VISIÓN DE LA GUERRA

El pintor Francisco de Goya realizó las obras de “La carga de los mamelucos” y “los fusilamientos del 3 de mayo” en 1814 y los “desastres de la guerra” entre 1815-1820, una vez terminada la guerra de Independencia. 


A lo ahora de realizar nuestro análisis sobre la visión del aragonés deberemos tener en cuenta que los dos primeros lienzos son pintados con una visión patriótica, debido a que Goya es investigado por ideología afrancesada, mientras que, en los “desastres de la guerra” este problema no es tan pronunciado. 


Como bien decíamos, “los mamelucos” y “el tres de mayo” muestran una exaltación del pueblo español y su valía para expulsar al extranjero. Sin embargo, ambos reflejan claramente el sin sentido y la atrocidad de la guerra. El primero da una visión caótica de las calles de Madrid, el pueblo español asedia sin descanso a los mercenarios egipcios que presentan rostros con los ojos desorbitados pidiendo clemencia. El pánico de las tropas francesas se mezcla con la sed de sangre creando un conjunto que intenta reflejar el valor del país invadido y secundariamente el placer incoherente que parece obtener con los asesinatos. En su compañero, el pintor se esfuerza por sacar la parte más cruenta de los fusilamientos que se produjeron justo la jornada de después de la revuelta. Para ello se usan cuatro elementos clave, el primero, el español con la camisa blanca y los brazos en cruz que resalta claramente sobre el resto del cuadro y cuya expresión en su rostro trata de ejemplificar las atrocidades cometidas en esa guerra; el segundo son el resto rebeldes que esperan su turno con las manos en la cabeza y pidiendo clemencia; el tercero serían los cuerpos que yacen de los que ya han sido ejecutados junto con su sangre derramada por toda la escena cuya principal intención es añadir dureza a la imagen; el último elemento relevante son los soldados franceses, sus rostros no son representados, pues no es necesario, actúan como simples máquinas que llevan a cabo sus órdenes. Pese a que resalta claramente la valentía española, Goya también pretende mostrarnos las muertes incoherentes que se produjeron. No obstante, esta intención se encuentra mucho más marcada en el conjunto de sus 82 grabados que forman los “desastres de la guerra”. En ellos, el artista se limita a representar las escenas más desagradables que se produjeron durante la guerra sin diferenciar entre ambos ejércitos, simplemente refleja las hambrunas sufridas en ese período intentado provocar rechazo en el espectador. Probablemente, su intención era evitar que la sociedad volviera a repetir una guerra como la de la Independencia.
         

Como conclusión podríamos decir que la postura que Goya refleja sobre la Guerra gracias a sus obras es de completo rechazo, puesto que se centra y se recrea con la representación de escenas extremadamente desagradables y relacionadas con ese suceso. Quizás, su pretensión última fuera concienciar a la población sobre el sin sentido de las luchas.