domingo, 26 de marzo de 2017

LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA

A finales del Siglo XIX, tras la Guerra de Independencia, dos guerras carlistas y otra tercera en la que todavía estábamos envueltos, una república desastrosa, una monarquía de un italiano que nos tachó de ingobernables, varias regencias y muchísima inestabilidad en el Gobierno (5 Constituciones, 1 Carta otorgada y 2 proyectos de Constitución entre 1800 y 1875) la situación en España era bastante complicada.

Caricatura de Cánovas y Sagasta
Para solucionar este problema se utilizó un sistema basado en el turnismo dinástico que más adelante ha sido nombrado como la Restauración Borbónica. Su ideólogo, Cánovas del Castillo, líder del partido conservador (centro-derecha), decidió pactar con Sagasta, líder del partido Liberal-Fusionista (centro-izquierda) un turno en el poder, pacífico, para evitar los constantes pronunciamientos de los reinados de Isabel II y Fernando VII. Uno de los dos partidos accedía al poder y cuando se había desgastado su imagen demasiado, el rey nombraba Presidente del Gobierno al líder de la oposición que inmediatamente disolvería las Cortes y convocaría elecciones, elecciones que tenía la obligación de ganar.

Turnismo dinástico

Lo fundamental para el mantenimiento de este sistema era amañar las elecciones por diversas y originales técnicas, que podrían dividirse en dos "pasos". En uno primero se realizaba lo que se conocía como encasillado en el cual se decidía quién debía ganar en cada distrito. Cuando esto ya se había acordado se recurría al caciquismo (sobornos, chantajes, engaños...) o directamente al pucherazo (votaban personas que estaban muertas desde hacía unos cuantos años o simplemente se añadían papeletas sin más). Así, desde que volvió Alfonso XII al poder, España se mantuvo gracias a un sistema corrupto que intentaba copiar al sistema parlamentario inglés pero que nos dio mejores resultados que los obtenidos en las décadas anteriores y que nos permitió una mínima estabilidad.

Pacto entre Cánovas y Sagasta

sábado, 11 de marzo de 2017

11-M SORIA

Tal día como hoy, hace 13 años, en torno a las 7:30 de la mañana 192 personas perdieron la vida por culpa de las explosiones producidas en cuatro trenes de cercanías de Madrid (organizadas por una célula terrorista yihadista). En aquel entonces yo iba camino de cumplir 5 años y le he preguntado a mis padres que es lo que ocurrió exactamente y que estaban haciendo ellos cuando ocurrió todo. Mi padre me ha contado que, simplemente, estaba llevando a mi hermano pequeño a la guardería cuando escuchó la noticia por la radio y en ese instante, impactado, llamó a mi madre (que acababa de salir de su turno de noche) para informarla sobre los sucesos. También me han hablado sobre toda la confusión que hubo acerca del suceso, al principio se creía que había sido por culpa de E.T.A., aunque poco después se supo que la autoría era de Al Qaeda. 
Este ha sido el acto sin sentido que se ha llevado la vida de más personas en nuestro país. Esperemos que ahora, tras el paso adelante con la reciente disolución de E.T.A., hechos como este se conviertan en sucesos anecdóticos que simplemente recordamos y condenamos sin tener que volver a sufrirlos.

Los fallecidos en el 11M


domingo, 26 de febrero de 2017

23F-SORIA

En el caso de mi familia, el golpe de Estado de Tejero pudo haber sido muy significativo puesto que mi abuelo era guardia civil. Sin embargo, mi padre (que por aquellas fechas era incluso más joven de lo que soy yo ahora mismo) me ha contado que no lo llamaron en ningún momento durante todo la noche y lo único que hizo fue conversar con el tío de mi padre, que justo en ese momento había terminado su jornada laboral. Este me ha contado toda la incertidumbre que se pasó aquel día (de hecho, ese fue el tema del diálogo que mantuvo con mi abuelo), qué si podía ser E.T.A. el responsable, qué si era la Guardia Civil... Pero más allá de esto, mi tío me dijo que fue uno de esos días en los que, después de más de 30 años, recuerdas perfectamente qué era lo que estabas haciendo. Afortunadamente con el paso de estos 36 años, podemos considerar este hecho como algo simplemente anecdótico sin mayores consecuencias.



Tejero dando el Golpe de Estado

miércoles, 8 de febrero de 2017

EL SIGLO DE ORO EN LA PINTURA

El siglo XVII... Quizás lo único bueno que tuvo este siglo para los españoles fue la gran riqueza cultural que se vivió, y entre ello a nivel de pintura, por eso quería hacer una revisión de los mejores pintores de la época e intentar analizar como influyeron los unos en los otros.

Las Meninas de Velázquez

El primero de los grandes pintores del siglo de Oro español será “El Greco” (Doménicos Theotocópoulos) que nace en la isla de Creta y en su juventud viaja a Venecia (de quien dependía en ese momento la isla griega) donde conoció la obra de Tiziano y Tintoretto, artistas que, junto con Miguel Ángel, fueron los que más influyeron en su pintura que sentará las bases del naturalismo y el realismo, desde los 29 vivirá en Toledo.

Ribera, el siguiente gran artista toma la base que había creado “El Greco” y consigue que el naturalismo cobre fuerza en España (luego evolucionará al tenebrismo de Carvaggio). Pese a que este autor realizó toda su obra en Nápoles la mayoría viajaba a España consiguiendo influir en técnica y modelos iconográficos a Velázquez y Murillo.

 Al igual que Rivera, Zurbarán también se orientará hacia el tenebrismo de Carvaggio aunque poco a poco su estilo evolucionará hacia el de los maestros italianos. Sin embargo, el gran mérito de este autor fue la innovación en el juego de luces que supusieron sus cuadros. Se convirtió en el principal abastecedor de cuadros en Andalucía hasta que en 1640, Murillo ocupará su lugar. Su contemporáneo, Velázquez pese a seguir en un inicio una línea similar a la de su amigo Zurbarán, influenciado también por Carvaggio y sus seguidores (Ribera entre otros) tomó una línea distinta acercándose al naturalismo de “El Greco” y Ribera convirtiéndose en el pintor de Cámara del rey Felipe IV (el cargo más importante entre los pintores de la Corte) dedicándose desde ese momento, sobre todo a realizar los encargos de la Corona.

El último pintor destacado del Siglo de Oro, Murillo, desarrolla en sus inicios un naturalismo tardío muy inspirado en Ribera y probablemente también en “El Greco”. Además, como pintor andaluz es posible que recibiera ideas de Zurbarán (también de esa tierra y que abasteció a gran cantidad de conventos del Sur de España). Sin embargo, evolucionó hacia fórmulas propias del barroco pleno con una sensibilidad que a veces anticipaba el Rococó realizando una pintura sentimental, agradable y melosa.

lunes, 30 de enero de 2017

FRANCISCO DE GOYA Y SU VISIÓN DE LA GUERRA

El pintor Francisco de Goya realizó las obras de “La carga de los mamelucos” y “los fusilamientos del 3 de mayo” en 1814 y los “desastres de la guerra” entre 1815-1820, una vez terminada la guerra de Independencia. 


A lo ahora de realizar nuestro análisis sobre la visión del aragonés deberemos tener en cuenta que los dos primeros lienzos son pintados con una visión patriótica, debido a que Goya es investigado por ideología afrancesada, mientras que, en los “desastres de la guerra” este problema no es tan pronunciado. 


Como bien decíamos, “los mamelucos” y “el tres de mayo” muestran una exaltación del pueblo español y su valía para expulsar al extranjero. Sin embargo, ambos reflejan claramente el sin sentido y la atrocidad de la guerra. El primero da una visión caótica de las calles de Madrid, el pueblo español asedia sin descanso a los mercenarios egipcios que presentan rostros con los ojos desorbitados pidiendo clemencia. El pánico de las tropas francesas se mezcla con la sed de sangre creando un conjunto que intenta reflejar el valor del país invadido y secundariamente el placer incoherente que parece obtener con los asesinatos. En su compañero, el pintor se esfuerza por sacar la parte más cruenta de los fusilamientos que se produjeron justo la jornada de después de la revuelta. Para ello se usan cuatro elementos clave, el primero, el español con la camisa blanca y los brazos en cruz que resalta claramente sobre el resto del cuadro y cuya expresión en su rostro trata de ejemplificar las atrocidades cometidas en esa guerra; el segundo son el resto rebeldes que esperan su turno con las manos en la cabeza y pidiendo clemencia; el tercero serían los cuerpos que yacen de los que ya han sido ejecutados junto con su sangre derramada por toda la escena cuya principal intención es añadir dureza a la imagen; el último elemento relevante son los soldados franceses, sus rostros no son representados, pues no es necesario, actúan como simples máquinas que llevan a cabo sus órdenes. Pese a que resalta claramente la valentía española, Goya también pretende mostrarnos las muertes incoherentes que se produjeron. No obstante, esta intención se encuentra mucho más marcada en el conjunto de sus 82 grabados que forman los “desastres de la guerra”. En ellos, el artista se limita a representar las escenas más desagradables que se produjeron durante la guerra sin diferenciar entre ambos ejércitos, simplemente refleja las hambrunas sufridas en ese período intentado provocar rechazo en el espectador. Probablemente, su intención era evitar que la sociedad volviera a repetir una guerra como la de la Independencia.
         

Como conclusión podríamos decir que la postura que Goya refleja sobre la Guerra gracias a sus obras es de completo rechazo, puesto que se centra y se recrea con la representación de escenas extremadamente desagradables y relacionadas con ese suceso. Quizás, su pretensión última fuera concienciar a la población sobre el sin sentido de las luchas. 

miércoles, 25 de enero de 2017

DESDE EL 1700-1788

En 1700 muere el último de los reyes de la dinastía Austria, Carlos II, a partir de ese momento se produjo una cruenta Guerra Civil que concluyó con la victoria de Felipe de Borbón y el inicio de esta dinastía que como bien sabréis continúa hasta hoy en día. Por lo que el siglo XVIII, siglo de cambios, es de gran relevancia para la historia de nuestro país, podríamos considerar que fue el inicio de la era moderna en España tal y como la conocemos hoy en día.

Para ver los hechos más relevantes podéis clicar aquí para ver el eje cronológico desde el 1700 hasta el 1788 (el final del reinado de Carlos III).


viernes, 20 de enero de 2017

LA PAZ DE WESTFALIA (1648) Y DE LOS PIRINEOS (1659)

Hoy quería realizar un estudio minucioso sobre el mapa que os muestro justo debajo de este párrafo que nos indica la posición de las distintas potencias europeas tras la Paz de Westfalia, en 1648, y la Paz de los Pirineos, en 1659, y que supuso una clara pérdida de hegemonía de España a nivel europeo por lo que considero que sería interesante hablar un poco sobre él.

Mapa de la Paz de Westfalia y de los Pirineos

Con respecto al mapa de la Paz de Westfalia y la Paz de los Pirineos, se dio la primera en el año 1648 y la segunda en el 1659 y nos indican cuales eran las posesiones de los reyes Austrias en el siglo XVII. En ese momento, España contaba en sus posesiones con la Península Ibérica (Portugal se independizó en 1652, aunque fue reconocido por España en 1688), las islas Baleares, las islas Canarias, Cerdeña, Sicilia, el Reino de Nápoles, Saboya, el Franco Condado, Flandes, tierras americanas y puertos en el Norte de África. 

Sin embargo, con la paz de Westfalia, España, habiendo perdido la Guerra de los Treinta Años, se vio obligada a dar la independencia a las Provincias Unidas de Holanda. Tras haberla concluido, las hostilidades continuaron entre Francia y España, y no les quedó más remedio, en 1659 que negociar unas condiciones de acuerdo que al país Ibérico le supondrían la pérdida de Artois y algunas plazas fuertes en Flandes, Henao y Luxemburgo, el Rosellón, Conflent, Vallespir y parte de la Cerdaña todo ello en favor de Francia, aunque a España le devolvían el Charolais y las conquistas de Italia (en este acuerdo también se casó al rey Luis XIV de Francia con la hija de Felipe IV, siendo la dote de la boda medio millón de escudos).

Antes de que en Europa quedase definido este mapa, España era quien mayor poder tenía en Europa, tanto político como territorial. Sin embargo, la erupción de la Guerra de los Treinta Años hizo que la situación cambiase por completo. Todo el conflicto comenzó por una pugna religiosa entre católicos y protestantes en 1618, que los españoles, principal apoyo del catolicismo se encargaron de sofocar rápidamente atacando también a los territorios de Flandes. El problema para España fue cuando otros países decidieron involucrarse también en el conflicto, Dinamarca y Suecia en 1630 y sobre todo Francia, que inició su ofensiva en 1635 y desde entonces, los tercios comenzaron a sufrir derrotas como la de Rocroi (1643) que cambiaron definitivamente el curso de la Guerra hasta que en 1648 con la Paz de Westfalia se declaró la independencia de  las Provincias Unidas de Holanda. Pese a que aparentemente la Guerra de los Treinta Años acabara con este Tratado, España y Francia siguieron con sus disputas aprovechando los primeros la Revuelta de la Fonda y los segundos la sublevación de Cataluña. El conflicto finalizó en 1659 con el Tratado del Pirineo pero dejó muy tocada a la corona hispánica a favor de Francia que se convirtió en la potencia hegemónica de Europa. Suecia vio también aumentada su influencia en Europa Central y cabría destacar la múltiple división del Imperio Romano Germánico en multitud de territorios. Asimismo, la resolución del conflicto permitió una igualdad y reconocimiento de las distintas doctrinas religiosas que habían iniciado la Guerra.

Como conclusión, podríamos argumentar que el intento de conservar unos territorios que no querían estar con España y que no le reportaban ningún beneficio hizo que España perdiera mucho más que la simple posesión de unas tierras. Ya que, sumado a la gran cantidad de soldados que se perdieron habría que añadirle la pérdida de otros territorios que sí eran importantes como Portugal o Cataluña, entre otras cosas por el descontento con una corona centrada en la Guerra de los Treinta Años; la pérdida de hegemonía en Europa ya de forma permanente; y la gran crisis en la que se introdujo el país. En Europa, esta guerra sirvió para definir el mapa hasta tiempos de Napoleón y sentaron los fundamentos de las ideas centrales de la nación-estado soberana, acordándose que los ciudadanos se atuvieran a las leyes y designios de sus propios soberanos.

BIBLIOGRAFÍA: